El análisis financiero tiene como fin demostrar, a manera de diagnóstico, cuál es la situación económica y financiera por la cual atraviesa la empresa en un momento determinado, considera no sólo la interpretación de una serie de razones o índices inducidos, sino que debe profundizar su estudio hasta aquellos sectores que rodean el medio en el cual opera una firma, tales como el tamaño de la inversión, el mercadeo del producto, la interacción de las fuerzas determinantes de la oferta y la demanda, el capital de trabajo, la producción, las políticas de comercialización, etc. Así mismo, debe considerar los aspectos administrativos, tanto en el área de manejo empresarial como en el de las finanzas, la planificación de los recursos, la evaluación de las fuentes financieras a las cuales debe acudir el empresario, su diseño de operación y su efectiva utilización. Debe tenerse muy claro que no sólo es necesario considerar los aspectos contables, sino que se requiere un sinnúmero de aspectos de tipo cualitativo y cuantitativo que no pueden obtenerse a partir de los estados financieros pero que forman parte de éstos. El uso de este diccionario está orientado, en especial, al desarrollo de objetivos como el control financiero, la planeación, el estudio del crédito, la inversión, la toma de decisiones gerenciales y administrativas, mediante la aplicación de diversas técnicas entre las que se destacan el análisis horizontal, el vertical, el uso de tendencias, los flujos de fondos, el análisis de razones financieras, entre otras. Conviene aclarar que la teoría financiera es abundante en literatura. Existe en el mercado cierta cantidad de libros escritos en lenguaje muy específico, dirigidos sólo a los entendidos en la materia. Cada uno de ellos aporta a sus consultores gran variedad de conocimientos financieros y en múltiples ocasiones el estudioso del área requiere comprar varios textos para encontrar una definición apropiada.