Cada uno de los alimentos que ingerimos se transforma en las células de nuestro cuerpo. Partiendo de esta base, es muy fácil comprender que con cada bocado favorecemos, o perjudicamos, nuestro estado general de salud. Somos lo que comemos, y resulta natural entonces que determinados alimentos propicien la aparición de algunas enfermedades crónicas y de ciertos estados emocionales, como el estrés o la depresión. En la primera parte de este libro se destaca el rol que cumple la naturaleza en la calidad de vida y la salud de las personas, tomando la alimentación no solo como fuente nutricia para el crecimiento y desarrollo del individuo, sino también, y fundamentalmente, como herramienta terapéutica. En la segunda parte, la autora ofrece una descripción detallada de las patologías más habituales, e indica cómo puede ser utilizada la dieta diaria para aliviarlas y, en muchos casos, resolverlas.