El mundo contemporáneo se ha venido fragmentado, apareciendo quizás como la más dramática de éstas, la brecha cada vez más insalvable y notoria entre los pocos ricos y los muchos pobres que habitan el mundo. Los sistemas globales, especialmente en el área de las tecnologÃas y las comunicaciones, han promovido la instauración de escenarios sociales que tienden a volatilizar las estructuras de vida de las sociedades. Esta crisis de principio de milenio, se caracteriza por las influencias económicas, polÃticas, sociales y culturales de las naciones industrializadas sobre las llamadas emergentes, dando lugar a una serie de conflictos en las esferas pública y privada de los actores sociales. La sociedad que una vez llegó a tener compromiso y arraigo por su propia identidad ha quedado modificada o vaciada por los resultados de la filosofÃa de los sistemas globales de homogeneización de las culturas. Es justamente en este escenario complejo, que la discusión epistémica en torno al diseño, dentro de sus múltiples posibilidades y definiciones, no sólo académicas sino también profesionales, implica la concepción de posturas, ideas, experiencias y retos de profunda trascendencia y posturas reflexivas. Discusión ésta que, sugiere que el diseño como eje transdisciplinario, observa un mosaico de determinaciones que enriquecen el quehacer diseñÃstico, fundamentalmente dentro de la inherente noción de sustentabilidad, objeto de todas las aportaciones de este trabajo.