Enamorarse es crear una religión cuyo dios es falible. Dante, muerta Beatriz, perdida para siempre, jugó con la ficción de encontrarla para mitigar su tristeza y edificó la triple arquitectura de su Divina Comedia para intercalar ese encuentro. Francesca y Paolo, los amantes que el poeta soñó unidos para siempre en su Infierno, son emblemas oscuros de esa dicha que no logró. TAPA RUSTICA