Esta novela corta fundamenta una crítica de la conciencia tan veraz y profunda como la del psicoanálisis. El sano y pacífico doctor Jekyll alterna su personalidad con la del señor Hyde, un monstruo moral capaz de cometer los peores crímenes. Más allá de manifestar la naturaleza voluble del ser humano, esta obra explora los movimientos contradictorios que conviven en el alma: el anhelo de la virtud y la pulsión del vicio.