En el colegio, los compañeros de Jano se burlan de él porque es gordo. Eso lo atormenta tanto que ya nada le sale bien, ni en los estudios ni en los juegos. Al volver de la escuela, se sienta en un banco y empieza a pintar en la arena. Ese dibujo se convierte en un pequeño dragón que le ayudará a jano a vencer sus complejos.