Edison pasmó a su época con la lámpara incandescente, un descubrimiento que cambió por completo al mundo. Como brillante inventor y hombre de empresa, aun sin tener u preparación formal, fue un declarado opositor de la pe de muerte. No obstante, con el tiempo utilizó los recursos de su laboratorio y arriesgó su reputación para contribuir a la construcción de u máqui espeluznte: la silla eléctrica. Sus motivos todavía son controversiales. Hurgando entre la fascinte historia de la electricidad Edison y la silla eléctrica explora el fervor estadunidense por la tecnología y su irredimible fascición por la muerte violenta. Un texto que reproduce el ambiente de los últimos años del siglo XIX, momento estelar de la modernidad, cuando el mundo occidental permanecía absorto y aterrorizado ante u fuerza invisible con la que era posible producir luces deslumbrantes, impulsar maquiria, sostener conversaciones telefónicas, pero con la cual también era factible matar de manera instantánea.