Escribí este libro por el mero placer de contar historias. Para hablar del miedo y del amor, de la guerra y del amor, de la muerte y del amor. Son historias que me acompañan hace tiempo, con personajes que frecuento espiritualmente desde siempre. Después de escribirlas advertí que tenía entre manos una novela y dos relatos. Me parecieron inseparables. Los personajes de la novela (también) pueden explicarse, en efecto, por las aventuras que son los relatos. Son jóvenes que, tentados por la guerra de España y demasiado jóvenes para hacerla, atraviesan el siglo marcados por su guerra contra los nazis y sus luchas contra el colonialismo. Son, sobre todo, jóvenes para quienes amar seguía siendo el gran asunto de la vida. Y que no lo sabían.