Las discusiones teóricas y prácticas sobre la fuerza vinculante de la jurisprudencia tienen entre nosotros una historia larga e ilustre. Y como vemos por este libro, siempre hay cosas nuevas que decir al respecto. Quizás por ello valga la pena tratar de hacer, a modo de introducción, un inventario breve y sucinto de los ingredientes más importantes que las alimentan. Es este uno de esos problemas jurídicos cuyas premisas y datos están razonablemente acotados y son conocidos, de forma que los desacuerdos se producen más bien por la percepción que se tiene de ellos y la interpretación que se les da. Lo que está en juego es, en efecto, un puñado de preceptos jurídicos -no tan cambiantes por cierto- y unas cuantas actitudes hacia ellos que se expresan como preferencias ideológicas o como posiciones teóricas o doctrinales. Los primeros son leídos de maneras diferentes según los autores y los tiempos, las segundas tienden a matizar y teñir esas lecturas. Hacer una breve presentación de todas esas cosas podría ser de alguna ayuda para el lector, aunque no son, ni mucho menos, información escondida e inaccesible.