En cada época los retos que persiguen las empresas son diferentes, motivados por los cambios del entorno. Actualmente, éste se caracteriza por ser variable, complejo y hostil lo que supone nuevas formas de estructurar las empresas, de entender los negocios, nuevas maneras de ofrecer valor añadido a los clientes, nuevas formas de gestión de las empresas, nuevas técnicas e instrumentos adecuados a los nuevos tiempos. El desarrollo de las organizaciones en este siglo va a estar marcado por la mejora de la productividad, la utilización más eficiente de los recursos y la eliminación de todos los procedimientos que no añadan valor. Para conseguir todo ello, es necesario que las organizaciones sean más planas para favorecer la toma de decisiones, mayor implicación e integración de los trabajadores con la cultura, misión, estrategia, valores y códigos éticos, unidos a la disposición de sistemas de información que apoyen y mejoren todos los procesos. Los factores que condicionan un nuevo diseño organizativo son muy diversos, entre los que se pueden citar: la globalización que lleva a una mayor competencia mundial, mayor calidad, desequilibrios en el comercio internacional, características de los trabajadores, avances de las tecnologías de la información, etc.