Aunque en la filosofía actual se ha avanzado mucho en el estudio de la representación y los modelos de análisis de la misma, ésta sigue constituyendo hoy un enigma, es decir, puede asegurarse que, al enfrentarnos con esta noción, nos las habemos con un auténtico problema filosófico. Este libro no pretende descifrar el enigma, sino más bien confirmar que lo es, examinar sus raíces históricas y sopesar los planteamientos más recientes que ofrezcan pistas para salir del laberinto. Por lo concerniente a las tesis filosóficas acerca de la naturaleza de la representación que aquí se mantienen, conviene advertir que aquello que pacíficamente se combate es la reificación y el naturalismo de las representaciones, y aquello que se defiende sin pertinacia es un moderado cognitivismo, es decir, la pretensión de que las representaciones son una vía de conocimiento más que un factor de ocultamiento de la realidad.