Todavía hoy, el aspecto que ofrecen muchas ciudades europeas está marcado por sus muestras de arte gótico. Filigranas, elevadas torres, espacios llenos de luz, caballeros orgullosos sobre pedestales de piedra y hermosas madonnas con increíble fuerza simbólica, son los elementos que caracterizaron la expresión artística de una época. De manera conjunta, tanto la interpretación cristiana del mundo como los intereses profanos, determinaron la producción de las obras de arte de un periodo sacudido por crisis políticas y económicas. Textos escritos, representaciones arquitectónicas e imágenes de la cultura y la pintura reviven el universo artístico del gótico y nos transportan al fascinante mundo de las catedrales, los monjes y los trovadores.