SALVADOR ALEJANDRO LIRA SAUCEDO
En un tono profético, Salvador Lira lanza oráculos sobre la escritura, predicciones sobre el final del libro y una era de silencio donde las lecturas reversibles permitirán la búsqueda del templo en cuadraturas y triángulos imposibles, como los que hilan Ariadna, Penélope y Eurídice en el camino a la muerte, que es redención. Quemar el libro -deshacer la escritura- es parte del proceso de transmutación: el poeta en su caída y exilio encripta los espejos en matrioskas y palimpsestos.áEn la educación de la mirada está la del oído, el Ars Magna consiste en ocultar el libro atemporal, mientras diáfana la superficie de la hoja trasluce símbolos cuya interpretación es iniciática y, por tanto, invita a preguntar las claves en las estrellas, de derecha a izquierda, para soñar -recordar- que los finales son inicios.