He aquí el sorprendente relato de lo que no fue pero pudo haber sido. Durante su regreso a Castilla, las carabelas de Cristóbal Colón naufragan en el océano Atlántico, a tan sólo un centenar de millas de las Azores. La noticia de su descubrimiento desaparece sepultada bajo las aguas, y los hombres que quedaron en la Hispaniola, sin esperanzas ya de ver regresar al Almirante, emprenden un periplo que los llevará a las tierras de los taínos, los itzaes y los totonacas, para llegar finalmente al imperio de los mexicas. Años después, en la mañana del 29 de junio de 1521, una inmensa flota es avistada aproximándose a Cádiz. Porta un desconocido estandarte con la figura de una serpiente emplumada: Quetzalcóatl. La conquista ha comenzado.