La Homeopatía ha sido objeto desde sus inicios de diversas persecuciones. A veces violentas, a veces sutiles. Su pensamiento revolucionario no ha sido aceptado totalmente por la sociedad, pese a sus doscientos años de vida. Los médicos homeópatas se han defendido de tales agresiones, en ciertas ocasiones, con violencia, en otras, guardando silencio. Hoy un médico homeópata responde con humor. Un humor ácido, porque está destinado a subrayar las típicas críticas y burlas dirigidas a la Homeopatía. Un ataque que surge de sus propias filas, pero que no huele a traición, sino a autocrítica. Tal vez con esta autocrítica, consiga el autor lo que otras defensas apasionadas no consiguieron: que aquellos que critiquen o se burlen sepan de qué están hablando. Así, si las críticas y burlas surgen desde el propio seno de la Homeopatía, sus enemigos deberán inventar otras. Tal vez no se les ocurra ninguna más.