Identificar una generación poética es dentro de cualquier tradición labor de largo alcance, pero ubicar a sus creadores en tiempos sincrónicos, desde su propia coherencia creativa, es asunto exclusivo del lector y su época. Involucrarse en la obra de Adriana Tafoya motiva al lector a cruzar un espacio donde el sexo torna en animal salvaje. La presente compilación nos descubre la obra de una poeta de tiempo vivo y despierto, mejor aún: atemporal.