El desierto posee un lenguaje discreto, exactamente como la voz de Dios. Pero el desierto no es un lugar donde sea fácil vivir. Es un lugar ´hermoso y terrible´, como también es hermoso y terrible el misterio de Dios. Es un lugar donde ´se está a un paso del paraÃso, pero también a un paso del infierno´. Desde la comunidad de Qumrán hasta los Padres del desierto y de la Iglesia, desde los antiguos ermitaños hasta el hermano de los beduinos del Sahara, Carlos de Foucauld, desde el Maestro Eckhart hasta san Francisco de AsÃs, desde los mÃsticos medievales hasta el ´desierto de harapos´ de los oprimidos de la tierra: la presente obra no sólo es una aventura del pensamiento, sino también un diario de emociones, un verdadero camino a la ´soledad beata´, no sólo para quien cree, sino ante todo para quien busca.