Existen millones de periquitos azules, amarillos, verdes y manchados que viven en cautividad. Los criadores aprovechan sus conocimientos de genética para fijar mutaciones y conseguir nuevas variaciones cromáticas. Los periquitos domésticos tienen más colorido que sus parientes silvestres, pero también son más delicados y exigentes que éstos, por lo que no podrían sobrevivir en la naturaleza.