Los seres de El que susurra en la oscuridad son nada más y nada menos que extraterrestres que desean conocer algo de lo humano, y no dioses cercanos a lo satánico. Lovecraft había dejado que sus personajes huyeran frente a lo extraño, haciéndoles rechazar el saber oculto. Ahora comienza a plantearse que, para alcanzar el conocimiento, puede ser necesaria una cierta transformación, mental y/o física, a pesar de que para él esta nutación siempre tendrá un significado personal de locura y fobia extrema. En las montañas de la locura el escritor dará el giro definitivo, creando una novela de exploración científica sobre una cultura prehistórica extraterrena que, sin embargo, posee una concepción humana de la realidad y una estructura social cercana al socialismo utópico de aquellos años. (De la Introducción de Alberto Santos)