Muchos cristianos que desean ser santos propcuran confesarse regularmente. Pero c on el tiempo se han desanimado. Piensan: siempre es lo mismo, no me sirve para mejorar, siempre cometo los mismos pecados
¿Porqué parece tan difícil algo tan sencillo como perdir perdón a Dios con frecuencia?
José María Pastor (1963) responde a esa pregunta de una manera directa, a partir de su expericncia sacerdotal.