Uno de los villanos favoritos dentro de la imaginería popular de los mexicanos lo constituyen sin duda alguna, los árbitros de fútbol, vituperados, insultados e incluso amenazados por la muchedumbre enardecida en los estadios, tienen que mantener la ecuanimidad para impartir justicia dentro del terreno de juego. Errar es humano, pero a ellos no les está permitido equivocarse. Seres descarnados, inhumanos, frívolos son los únicos causantes de que nuestro equipo favorito no haya sido campeón. Vaya estigma que los marca y los condena, en ocasiones por muchos, muchos años. Y es aquí, en El Silbatazo Final, en donde Eduardo Brizio Carter, valiente como siempre, levanta la mano por los árbitros de México y, por qué no, del mundo entero, para mostrar, -por primera vez en la historia de nuestro fútbol-, el rostro humano de los llamados hombres de negro. Padre y esposo amoroso, profesionista ejemplar, apasionado del fútbol- convencido de la profesión más hermosa del mundo: ser árbitro- nos regala en este libro toda una lección de vida, un verdadero manual de ética, al mostrarnos las mil y una anécdotas, problemas y experiencias que vivió, - dentro y fuera de la cancha-, durante sus años de silbante, sus alegrías y tristezas, sus éxitos y logros, pero también, por qué no, sus tropiezos. El Silbatazo Final constituye también la gran oportunidad de acercarnos hasta lo más íntimo del fútbol, porque Eduardo Brizio Carter se atreve a abrir los entretelones de un mundo mágico y misterioso, en donde ellos son testigos privilegiados de lo que ocurre, antes, durante y después de un partido de fútbol: la cancha y los vestidores.