En los años cincuenta, soldados hispanos que en su mayoría habían combatido bajo bandera estadounidense en la guerra de Corea, sufrieron una serie de trastornos que desconcertaron por completo a los médicos del ejército. Los afectados padecían repentinos ataques de furia, sufrían convulsiones, entraban en trances de ansiedad o de pánico fantaseando combates de vida o muerte contra un enemigo imaginario. La amnesia final coronaba esa panoplia de reacciones que generó un enigma heurístico. A pesar de que los síntomas parecían ser compatibles con la presencia de severos daños neurológicos, se descartó la etiología orgánica. Perplejos, los médicos se creyeron obligados a indexar la rara enfermedad bajo alguna denominación. Dado que sólo los puertorriqueños padecían estos trastornos, a los médicos les pareció razonable proponer la existencia de una alteración mental que podía definirse en términos geográficos y culturales. Internándose en toda la complejidad inherente al significado del diagnóstico de ´síndrome puertorriqueño´ este libro demuestra cómo la realidad social opera en el inconsciente. Curiosamente, el síndrome puertorriqueño repite las manifestaciones clásicas de la histeria que más de un siglo atrás llevaron a Sigmund Freud a crear un tratamiento revolucionario -el psicoanálisis- , que abrió la vía al inconsciente. ¿Pura coincidencia? ¿No habrá algo más? Este trabajo explica de manera exhaustiva, rigurosa y sagaz el síndrome puertorriqueño en su dimensión histórica, cultural, social y política sin dejar de revisar ningún aspecto teórico del psicoanálisis. Con una argumentación sólida y convincente, este libro revela el racismo de las prácticas sanitarias proponiendo la alternativa de una clínica psicoanalítica. Al mismo tiempo restaura para los latinos del gueto la dignidad de la categoría de sujeto del inconsciente, merecedor de una escucha. Este libro esclarece qué fue, qué es y qué puede ser en el futuro, el síndrome puertorriqueño.