?. . . La imagen fija y luego animada de la cual desconfía la cultura occidental ya desde la época de los griegos, ha triunfado definitivamente. Omnipresente en la vida privada tanto como en la vida pública, la imagen organiza los destinos, hace y deshace los poderes, extiende hasta el infinito las fronteras de lo imagirio y amalgama definitivamente la realidad, la ficción y la virtualidad.... La civilización de la imagen ha creado filmente al hombre de imágenes? (Dominique Wolton). No hay que tomar este hecho con optimismo ni con pesimismo, sino alizar críticamente de qué manera se entrelazan en este imperio de la imagen los recursos, las intenciones y lo imagirio de los productores, cómo se escenifican los hechos en la transmisión y hasta qué punto los receptores tienen recursos para hacer uso de su libertad de opinión. La primera parte del volumen ofrece reflexiones sobre el estatuto de la imagen, sobre sus condiciones alizadas desde puntos de vista estéticos, semiológicos, ideológicos, políticos y jurídicos. En la segunda parte se alizan los usos de imágenes en algunos grandes acontecimientos de la actualidad, como la Guerra del Golfo vista desde Estados Unidos y desde Ginebra, el cambio político de la antigua RDA y las cumbres Reagan-Gorbachev. La tercera parte estudia las escenificaciones mediáticas de acontecimientos políticos y su función como espacio público. ?En el pasado la imagen fue ... el medio esencial de comunicación entre las diversas categorías sociales. En cambio en el mundo actual es un recurso que se disputan u multiplicidad de medios de comunicación... De la sucesión de trabajos del presente volumen se desprende u conclusión: las imágenes de la televisión, aun siendo llamativas y espectaculares, a veces son contradictorias, poco creíbles y filmente poco apremiantes. Así, este volumen ataca la falsedad de las teorías tecnicistas y del lugar común que sostiene la ´omnipotencia de la imagen ´? (Isabelle Veyrat-Masson).