La emperatriz del adiós sugiere u serie de preguntas inquietantes, tales como: ¿Cuáles eran los verdaderos vínculos entre Maximiliano y Carlota, en apariencia perdidamente emorados uno del otro y sin embargo separándose constantemente? ¿Qué provocó la locura de Carlota? ¿Fue, tal como ella afirmaba, enveneda? ¿Dónde fue a parar su enorme fortu, desaparecida en extrañas circunstancias? ¿Cuáles fueron los entresijos de aquella trágica expedición a México? ¿Quién tiró de los hilos y que papel solapado jugó Estados Unidos? ¿Cómo vivió Carlota, durante más de medio siglo, enclaustrada y aislada a causa de su demencia? Para responder a estas cuestiones, el autor ha tenido acceso a archivos privados hasta ahora inéditos y las respuestas que ha encontrado arrojan u luz ciertamente inesperada sobre la prodigiosa vida de la emperatriz Carlota.