Tres pingüinos discuten acaloradamente acerca de cómo es Dios, pero ninguno sabe bien qué pensar. Sin duda debe ser grande y muy poderoso, aunque ninguno puede saberlo a ciencia cierta. De repente, en medio de la discusión, comienza a llover con fuerza: es el Diluvio universal. Por fortuna, la paloma mensajera viene a traerles tiquetes para el arca de Noé, que zarpa esa misma noche, a las ocho. El problema es que sólo les ha traído dos tiquetes.