No se consideraba a sí mismo como un constitucionalista y seguramente no figuraría hoy en la lista de los constitucionalistas reconocidos de México. A pesar de eso fue el único jurista mexicano de la segunda mitad del siglo XX que se ocupó seriamente de la propiedad como problema constitucional. Gracias a la generosidad del Instituto de Investigaciones Jurídicas hoy podemos ver reunidos sus ensayos sobre el tema. A más de catorce años de su muerte, todavía hace falta hacernos cargo de la herencia que nos dejó.áSu obra nos ayuda a entender lo que está en juego en el tema de la propiedad, no desde una perspectiva única y excluyente, ya que él se aproximó al tema desde diversas perspectivas: la del jurista en sentido estricto, la del historiador del derecho, la del historiador de las ideas y la del sociólogo del derecho.