He acometido la tarea de relatar en forma novelesca los episodios del gran movimiento reformista que cambió la faz de la República mexica, porque tengo la convicción de que hay latente en ese período u gran fuente de inspiración para el artista, el pensador y el investigador. Comencé mi relación en tiempo de la postrer dictadura de Santa An, porque de allí arranca la revolución de Ayutla, y porque en ningu época de la historia mexica se acentúan tanto como en ésa los vicios del régimen antiguo, que la Reforma destruyó por completo. La mayor dificultad de mi labor consistió en hallar algo que tuviera carácter persol y que no fuera los relatos que andan en manos de todos, pues como se sabe, aquí faltan, más que en ningu parte, las memorias y relaciones que tanto abundan en la historia francesa, por ejemplo. Mucho tuve que trabajar, pero debido al auxilio de amigos curiosos, de la prensa periódica del tiempo y de libros poco conocidos, di cima a la tarea, aunque tan imperfectamente como verá quien tenga paciencia de seguir leyendo. Siempre que logré encontrar un diálogo o u frase que diera idea de lo que pensaban, querían u opiban las gentes que vivieron en aquel agitado período, las aproveché a la letra, no fueran a desvirtuarse y a perder su frescura al caer bajo los puntos de mi torpe pluma. Ojalá que mi libro haya logrado la fortu (que no espero) de sintetizar la época reformista y los caracteres que entonces se distinguieron, y que si no alcanza tanto, consiga, por lo menos, despertar el afán de los verdaderos artistas por darla a conocer en la forma novelesca, que la popularizará y hará simpática.