Es larga la tradición costumbrista en España, desde la novela picaresca hasta el Arcipreste, Cervantes y Torres de Villarroel. En el siglo XIX, los más talentosos costumbristas serían Serafín Estébanez Calderón, Mariano José de Larra y Ramón de Mesonero Romanos. De estilo picante y certero, pletóricas en recursos narrativos, las Escenas matritenses son un prodigio de observación, de agudeza crítica, ambientación y coloquialismo. Sin olvidar a los escritores de este género en lengua inglesa y francesa, el autor estableció en España un canon en verdad insuperable donde desfilan variadísimos personajes madrileños de la época: barberos, boticarios, sepultureros, jóvenes románticos, chicas casaderas, matronas pretenciosas, damas elegantes, cómicos de la legua, petimetres y galanes, caseros y prestamistas.áCada episodio da vida a la Villa y Corte de Madrid que se debatía entre los usos tradicionales y los destellos de la vida moderna, que tan improvisada se veía en calles, hogares, teatros, comederos y plazas. Piedra de toque para la novela realista que aparecerá más tarde en España, la obra de Mesonero es un inagotable venero de cuadros, tipos y costumbres. Se ofrecen en este volumen las mejores páginas de un autor que quiso escribir con el tono de un amenísimo conversador.