Publio Cornelio Escipión, llamado ´el Africano´, nació en Roma en 236 a.C. Y falleció en su villa de Liternum, Campania, en 183 a.C. Político y militar, fue uno de los más grandes héroes de la República Romana, a la que sirvió desde muy joven y a lo largo de toda su vida. A este prudente y hábil general le tocó derrotar a otro iluminado de las artes guerreras, el cartaginés Aníbal, que había llegado a las puertas de la Ciudad Eterna luego de haber cruzado el Mediterráneo, traspuesto los Alpes y humillado a los poderosos ejércitos romanos. Aunque Cartago no sería su única antagonista, su vida estuvo tan signada por las Guerras Púnicas que su gesta fue casi la de una familia en pugna con otra: la de los Bárcidas cartagineses contra los Escipiones romanos. Ya en la adolescencia y a las órdenes de su padre, tuvo una heroica actuación en la Batalla de Tesino, primera victoria de Aníbal en territorio italiano. También participó en la Batalla de Cannas, tras la cual se enfrentó a los derrotistas y les hizo jurar, bajo amenaza de muerte, lealtad a Roma. Escipión fue un excelente orador y un gran gestor de alianzas. Recuperó la Hispania y aún contra la opinión y la falta de apoyo del Senado, armó un ejército numeroso, desafió las agua donde reinaba el cartaginés y holló suelo africano, para enfrentar y arrasar a su más grande antagonista en su propio territorio. Se lo describió como un ser extraordinario, agradable y a menudeo, magnánimo con el vencido. Aún así, fue víctima de insidias y de la ingratitud de sus compatriotas. Solía asegurar a sus soldados que gozaban de protección divina. Sus logros militares parecen, aún hoy, respaldar esa afirmación.