Nos cambió la mirada . En vez de enfrascarnos sólo en los contenidos y educativos, nos permitió ver las necesidades concretas de los cinco y planificar y monitorear las acciones de acuerdo con esos requerimiento. Hicimos ferias de ciencias, se organizó un minimuseo con la comunidad para revalorizar la cultura local, la escuela desarrolló dos microemprendimientos donde los propios alumnos producen y comercializan lo producido. El porcentaje de aporbados creció un 8% en un año. En la escuela se crearon unos cuadernillos especiales para lengua y matemáticas, las áreas más flojas. Se hizo u escuesta entre los estudiantes para conocer su opinión sobre temas clave como el trabajo en clase y la forma de enseñar de los profesores. Antes un 20 % aprobaban las materias menciodas y hoy los indices llegan al 60 %. Aprendimos a organizarnos para armar un comedor en la escuela y satisfacer las necesidades alimentarias de los niños. Obtuvimos colaboración voluntaria de los padres y dociones de empresas, comercios y vecinos. Ahora todos los chicos tienen un plato de comida en la escuela.