En términos geográficos, las regiones polares son de algún modo una imagen invertida de sí mismas. El ártico es en principio un gran océano cubierto de hielo y rodeado de tierra (las fronteras más septentrionales de Europa, Asia y América del Norte). La Antártida, por el contrario, es un inmenso continente cubierto de hielo y rodeado por un océano. Durante el invierno, los mares de los polos se transforman en un extenso bloque de hielo que duplica la extensión de su superficie fuera del agua. Los polos son regiones severas y yermas, las más frías e inhóspitas de la Tierra. Sin embargo, no hay que olvidar que la vida florece incluso en estos mares de hielo: aves, animales terrestres y marinos que cazan sus presas, buscan comida, se aparean y se reproducen, así como plantas que echan raíces y crecen. Además de celebrar la belleza y la diversidad de la vida salvaje en los polos Norte y Sur, este libro también profundiza en su naturaleza geográfica, en la historia de su descubrimiento y exploración, en sus culturas nativas y en su importancia para la ciencia, haciendo especial hincapié en su influencia en el clima terrestre. El deshielo de los casquetes polares es un indicador esencial del cambio climático que nos alerta sobre los peligros potenciales del calentamiento global. A través de espectaculares fotografías y un texto ameno y explicativo, Gerard Cheshire nos muestra en esta obra la espectacular belleza y la sobrecogedora majestuosidad de estos parajes salvajes, las últimas fronteras de la Tierra.