El principal trabajo del directivo es transformar la realidad. Pero no es lo mismo... decir lo que hay que hacer que conseguir que se haga, ser muy listo que saber leer las situaciones, elegir la opción más brillante que elegir la más adecuada, proponer una meta que acompañar y enseñar cómo lograrla, ser astuto que escuchar y dejarse ayudar, tener la solución que formar parte del problema, salirse con la suya que dirigir una empresa, tener razón que tener criterio. No es lo mismo definir una estrategia que implantarla. Durante los diez años de la Guerra de Troya, Ulises demostró ser el más astuto. Y necesitó una odisea de otros diez años para aprender que su empresa no era la meta, sino el camino para alcanzarla.