Estados Unidos tuvo que adaptarse a esa realidad para continuar siendo un actor preponderante a través de nuevas políticas de cooperación e integración regional que incluyen cambio en las relaciones comerciales con sus países vecinos y con los Brics así como medidas para asegurar el control de los recursos energéticos como fuente de poder económico y político. En los artículos incluidos en este libro se hace referencia a esas formas de adaptación.