En contra de lo que la mayoría de los padres creen, los niños no solo sufren estrés, sino que lo hacen de forma muy intensa: la escuela, los problemas familiares, la actitud de los amigos y, sorprendentemente, los problemas sociales y el miedo al futuro son las principales preocupaciones de nuestros hijos, que les llevan a padecer malestares físicos o psicológicos. Esta obra, basada en los resultados de u amplia encuesta realizada por la autora entre niños y sus padres, aliza las causas del estrés infantil, las situaciones que lo provocan y las respuestas que pueden ayudarlos a que adopten estrategias para compartirlos.