´Odia al delito y compadece al delincuente´. Esta frase resume la experiencia, estudios y anhelos de una de las mujeres más destacadas en la historia de las Ciencias Penales: Concepción Arenal. Abogada, poeta, penintenciarista y pionera de la lucha por la igualdad de las mujeres en España. En Estudios penitenciarios, obra presentada por el INACIPE en su colección ´Clásicos de las Ciencias Penales´, su autora no sólo se hace eco de los sufrimientos de los presos, sino cuestiona el régimen carcelario de su época conformado por jueces, fiscales, abogados y custodios-, y también da luces para que el presidiario no sólo se corma sino, sobre todo, se enmiende. Precisamente en esta época de grandes transformaciones en nuestro sistema penal, uno de cuyos puntos centrales fue haber elevado a rango constitucional el principio de ´reinserción social´, la lectura de este clásico de las Ciencias Penales nos recuerda lo importante que continúa siendo el contacto directo del experto con los actores del drama penitenciario -ya sea el español de mediados del siglo XIX-, o bien el mexicano de principios del siglo XXI, pues como alguna vez dijo Concepción Arenal: ´Las teorías que no pueden practicarse no son teorías, sino ilusiones o sueños, y es preciso no contar sino con la realidad´.