Una insignificante alma blanca, joven y recién llegada ¿será capaz de cuestionar el propósito mismo de la Eternidad? Pues este pequeño ser es Blanco, que no se conforma con el mundo de los muertos pese a vivir en el bien estructurado paraíso.
La Eternidad no lo convence y su sueño más anhelado es volver a la Tierra, aunque no sabe bien por qué y en el cielo no pueden explicárselo porque borraron su memoria terrenal para que pudiera disfrutar plenamente de su nuevo estado. ¿Y si fuera por una mujer? Los jerarcas del cielo, preocupados de que estas ideas subversivas se contagien a otras almas, convocan un Concilio para decidir qué hacer con Blanco.
En esta espléndida novela, Enrique Berruga Filloy logra una dificil combinación de buen humor y reflexiones y criticas profundas. Al asomarse a la mirada de un muerto, vamos descubriendo aspectos inimaginables sobre el significado de la vida y las posibilidades que desperdiciamos en la existencia. La eternidad no tiene futurop es una novela que nos lleva a cuestionar la esencia del mismo tiempo, el sentido de la vida, las absurdas reglas que rigen a la muerte, y que además tiene como gran protagonista al amor.