Convencidos de que la evaluación de los actores educativos debe ser algo más que un mecanismo de control o un mero instrumento para medir la eficacia y de que los evaluadores no sólo han de interesarse en determir si el sujeto de la evaluación cumple con u serie de normas preestablecidas, los colaboradores de este volumen buscan promover la reflexión crítica sobre la evaluación de la docencia y sus perspectivas a futuro en los diferentes niveles de la enseñanza universitaria. Académicos e investigadores provenientes de diferentes instituciones de educación superior, unidos por el interés de contrarrestar la aplicación artificial de instrumentos ipropiados para la evaluación de la docencia, atienden a las principales controversias actuales sobre el tema y se apoyan sobre sus experiencias prácticas en distintos escerios educativos para dar aquí respuesta, desde sus diversos puntos de vista, a las siguientes interrogantes básicas: ¿Qué se debe evaluar en la docencia? ¿Quién y cómo debe hacerlo? ¿ Existen parámetros de los aspectos medulares de la enseñanza? ¿Hay coincidencias entre la bibliografía sobre la eficacia docente y los resultados de los estudios cualitativos sobre la práctica del profesor? ¿Qué efectos produce la instituciolización de la evaluación de los docentes? ¿Es posible vincular la evaluación de la docencia con procesos de, formación del profesorado? ¿Qué beneficios puede aportar al proceso de enseñanza el análisis del discurso en el aula o del aprendizaje de los alumnos? ¿A qué opciones metodológicas puede recurrirse para evaluar la docencia? El resultado es un volumen que aporta enfoques novedosos y de primera categoría al debate vigente sobre la materia en el mundo de habla hispa.