Ambientada en los callejones de Londres, donde el frio y la niebla actúan como cómplices de la maldad, esta novela esta considerada como una de las más grandes obras de Robert Louis Stevenson, por la forma tan original y entretenida en el que trata un tema eterno: la guerra entre el bien y el mal.
El autor parte del supuesto de que en cada uno de nosotros se debaten dos naturalezas, una totalmente buena que nos acerca al misticismo, y la otra que es esa parte llena de persividad, que se inclina por los vicios, la inmoralidad y todo tipo de excesos. Ambas partes forman nuestra esencia y, a primera vista, son inseparables, creando el conflicto que todos llevamos dentro.