Más trascendente por su vida que por su obra Oscar Wilde fue paradigma y modelo para las letras inglesas de principios de siglo. Una serie de relatos encantadores, tan interesantes para los adultos como para los niños, presenta una secuencia de episodios mágicos y reveladores sobre la condición humana. Bien ubicados en el conjunto de sus escritos participan de la misma belleza terrible que caracterizó a las letras y a la sociedad sofocada por el legendario peso de la moral victoriana.