Al hablar de federalismo hace su aparición una serie de reflexiones que deben conducir al encuadramiento de dicha forma de Estado y de gobierno en un contexto propio, al que se ha denominado sociedad mexicana. Esto se desprende de que como modalidad adoptada por el Estado e su Constitución política, el federalismo no posee características homogéneas, pues éstas están sujetas a factores históricos, políticos, ideológicos y geográficos. Por ello, puede hablarse de los siguientes tipos: dual, centralizado, cooperativo, teológico y mixto. En ese sentido, debe señalarse la notoria disparidad que se observa entre lo que son las formulaciones teóricas que sustentan al Estado federal, las características que guarda dicho modelo en los diversos países que lo siguen y la realidad que impera como forma de la convivencia social en los mismos. El antecedente del Estado federal mexicano se encuentra en la Constitución de Cádiz. Su texto, de corte unitario, permitió que se descentralizaran atribuciones hacia las diputaciones provinciales, pero sin llegar a conformar estados libres y soberanos, pues, la dependencia y la subordinación no se eliminaron.