Este libro de Marianne Frostig tiene como objetivo central la enseñanza de la percepción visual. Dado que esta habilidad comprende muchos procesos complejos, con frecuencia se observan disfunciones en los niños durante los primeros años escolares. Sin embargo, ninguno de los procesos evolutivos del niño se cumple en forma independiente, ya que la enseñanza perceptual sólo será efectiva si está incluida en un plan integral que considere el desarrollo total del niño. El progreso adecuado de esta habilidad, debidamente armonizado, con el de las facultades sensoriomotrices, del lenguaje y de los procesos más elevados del pensamiento, facilitará la adaptación inicial a la escuela y propiciará los primeros adelantos de los cuales depende en gran medida del éxito del aprendizaje. Con el fin de cumplir con el programa estructurado por Marianne Frostig, la obra está dividida en cuatro partes: una guía para el maestro y, por separado, tres cuadernos con dibujos para la evaluación del alumno en tres niveles: elemental, intermedio y avanzado. Los libros para el alumno contienen ejercicios de habilidad (destreza) para desarrollar las cinco zonas de la percepción visual: coordinación visual motora, percepción de la figura-elemento, constancia perceptora, percepción de las posiciones y de las relaciones espaciales. Cada uno está preparado para que el niño logre la gradual progresión de lo simple a lo complejo y facilitar el acercamiento a la percepción visual óptima. Además, su estructura se basa en un programa de entrenamiento para el desarrollo adecuado para los niños en edades que van desde el preescolar hasta el tercer grado. La guía que los acompaña ofrece al maestro instrucciones específicas sobre cómo usar, página por página, el programa. Esta revisión del material original de Frostig incluye nuevas actividades que permiten a los maestros integrar los conocimientos actuales (el desarrollo del vocabulario, las nociones aritméticas y otros conceptos académicos) al entrenamiento de las percepciones visuales. Al final de cada texto se incluye una hoja de registro individual para el alumno que le servirá al maestro para evaluar el progreso alcanzado y detectar, a primera vista, en cuál de las cinco zonas de percepción visual el niño tiene dificultades, que deberán de ser subsanadas.