Aprender la fisiología implica tener una visión general acerca del cuerpo, sus sistemas y aparatos y los numerosos procesos que los mantienen en funcionamiento. La importancia de esta disciplina se basa en la interrelación de sus contenidos con los de la fisiopatología y la medicina interna, y su dominio resulta central para una correcta tarea médica. Por ser una ciencia en permanente progreso, sus conocimientos se han extendido y profundizado en forma considerable, en especial gracias a la aplicación de técnicas biomoleculares y genéticas y a los avances logrados en la descodificación de las funciones cerebrales. Esto determinó la ampliación y el mayor énfasis en el desarrollo de temas como la coagulación sanguínea, la distribución del agua, la regulación del peso corporal, la memoria y los receptores del sonido. Los aspectos sobresalientes de esta obra son: