Las partículas seminales de un mundo fragmentado se esparcen por S?o Paulo, New Haven y México, las ciudades son fractales donde se reflejan el macrocosmos, un juego de espejos infinito. En una realidad poética que oscila entre la ciencia y la literatura, el orden y el caos, estos fragmentos son estructuras de civilizaciones a la vez que figuras de un mundo anímico y personal.