En 1940, Joseph Goebbels dijo: ´Estoy convencido de que dentro de cincuenta años la gente ya no pensará en términos de naciones´. Curiosa afirmación, si se piensa en los nazis como furibundos nacionalistas. No tan curiosa si, como en La fuente impura, se sostiene que los verdaderos fascistas despreciaban el concepto nacional y bosquejaron, en múltiples documentos, una Europa integrada, por cierto dominada desde Berlín a través de un banco central independiente.