La segunda mitad del siglo XIX vivió un momento espiritual sin precedentes en la historia de las ideas, que transformó la visión del mundo: la pérdida de la fe, el cuestionamiento de toda experiencia religiosa, la desarticulación y desaparición misma de la idea de Dios. Este cambio no ocurrió a través de una figura principal que predicara el ateísmo, fue un proceso que, en forma simultanea, vivieron y expresaron en sus creaciones literatos, filósofos y poetas. A. N. Wilson reconstruye con precisión y un amplio acopio de datos la forma y el momento en que se presentó este giro. Defiende, además, una tesis propia: las agudas transformaciones en la fe del siglo XIX sólo pueden explicarse por los antecedentes de figuras e ideas que incluyen las dudas de David Hume con respecto a la religión formal establecida y las críticas de Gibbon a las instituciones y autoridades religiosas. En la obra coinciden la vida y la obra de figuras señeras que promovieron o se vieron influidas por este proceso