Los Productos Derivados son uno de los grandes éxitos de la economía finciera moder. Si bien es cierto que es difícil listar exhaustivamente su contribución finciera, se pueden señalar algunos elementos de sus funciones, como son: asegurar precios futuros en aquellos mercados con precios altamente variables, neutralizar los riesgos de variaciones en las tasas de interés, con costos menores a los que se obtendrían por medio de cambios en la cartera de activos y con procesos tradicioles de inmunización de portafolios, la compraventa de riesgos asociados con la tenencia, producción o uso de activos y productos. Su utilización también permite reducir costos de transacciones y costos de reasigción de activos, así como crear vías ágiles para el arbitraje entre mercados. Esto último permite: por u parte, alinear precios de los instrumentos de deuda, acciones y derivados, incrementando con ello la eficiencia y la liquidez en sus respectivos mercados, por otra, obtener o prestar recursos fincieros a tasas más favorables, realizar con mayor eficiencia las operaciones de venta en corto de valores, y controlar los costos asociados con márgenes. En los últimos años el crecimiento de los mercados fincieros ha estado asociado con la creación y expansión de nuevos productos y servicios, entre los cuales, los productos derivados son de primer orden. De hecho, su contribución es tan significativa, que el grado de desarrollo finciero de los mercados se puede medir por la existencia, diversidad y volumen operado de estos productos.