¿La genialidad es innata o adquirida? Hemos aceptado que los genios son criaturas llegadas de otra dimensión con unas cualidades innatas que les separan del resto de los mortales. ¿Cómo podemos aspirar a poseer las cualidades de Mozart, Nadal, Einstein o Zatopek? Parece que si los genes no te han bendecido con un coeficiente intelectual elevado o unos músculos más fuertes que la media, nada puedes hacer. David Shenk cuestiona este determinismo tan extendido y da argumentos que contradicen a los defensores de los test de inteligencia y otros métodos de escaso rigor. Con ejemplos, el autor demuestra cómo los estímulos del medio o nuestros propios nervios pueden activar y desactivar la influencia de los genes. De modo que aquello que define nuestro talento es la gestión de la herencia que hemos recibido sumada a nuestra relación con el mundo.