Hay algo que sé de España que me permite volver a Nueva York sintiéndome aliviada: Su moda actual que sin excusas ha creado historia. Es una celebración de lo que creo hoy en día: El abrazo de la herencia cultural., pero sin compromiso. Un canto a la vida en su más amplio sentido: tiempo de familia, de comidas, de amigos. La culturas española no es una imposición, es un extra, y la transición es más fluida. Volantes. Encajes. Femineidad inexpugnable, segura ante cortes posibles, de una asimetría austera. España está asentada. Es accesible. Acogedora. Posee un aire de agilidad. Da la sensación de que algo se agita en la moda española, algo que se debe promocionar: Una determinación que rebosa talento. Lo veo en las pasarelas, en las calles, en los restaurantes y en el arte. Un equilibrio entre pasión y pedigrí que no peca de presuntuoso. Ka sutil y gloriosa presencia que es España en este siglo.