Esta obra, pretende aportar un fundamento conceptual y empírico a los frecuentes debates sobre la llamada ?globalización económica mexicana?, tomando como base la reflexión acerca de los cambios que ha sufrido el mundo del trabajo y los sectores económicos que han sido considerados como los impulsores del nuevo desarrollo económico, caracterizado por sus fuertes vínculos con el mercado mundial y por sus débiles lazos con el mercado nacional. El libro también tiene como objetivo contribuir al conocimiento de algunos factores que han influido en el lento desarrollo económico de México en los últimos 25 años desde el establecimiento de la política económica neoliberal. El modelo económico mexicano globalizado no se ha podido transformar en la base de un crecimiento sostenido, que se refleje en un mejor nivel de vida de su población, debido a que no existe una rearticulación de las cadenas productivas nacionales, ya que unos cuantos sectores exportadores han consolidado su presencia nacional más por sus vínculos con el mercado internacional, cuyo impacto territorial ha sido mínimo y en consecuencia no ha podido evitar la agudización de las desigualdades regionales y sociales. Los recientes efectos sociales de la globalización económica mexicana se han reflejado en el aumento de la inmigración de mexicanos hacia los Estados Unidos, donde las remesas han sido un apoyo importante para el consumo de miles de familias mexicanas ante la insuficiencia de los ingresos. Al mismo tiempo, el deterioro de los salarios y el escaso crecimiento del empleo formal, acompañado del aumento de las actividades del subempleo, ha creado una situación de empobrecimiento por ingresos y también por la debilidad de los derechos sociales, gestionados desde el Estado. Mientras, el sector bancario mexicano se ha transnacionalizado y ha dejado de financiar el desarrollo nacional para dedicarse más a la usura que ha creado grandes beneficios privados y ha socializado costos. Por otro lado, la estrategia de firmas de tratados de libre comercio del gobierno mexicano con otros países, no ha resultado esperado porque uno de los problemas de la economía mexicana no es la diversificación de los mercados sino de las exportaciones. En México, la ciencia y la tecnología, como base de la sociedad de la información, es un ideal porque la posibilidad de crear patentes depende más de las industrias transnacionales como son los casos de las industrias automotriz y farmacéutica respectivamente.