Las páginas que siguen pretenden, a partir del estudio de El profesor chiflado, restituir el ´espacio Jerry Lewis´ al lugar que le corresponde en el doble ámbito del análisis fílmico y de la historia del cine. Atendiendo a su innegable modernidad textual, resulta extraño y sorprendente que contemplar hoy una película de Jerry Lewis pueda parecer a algunos un ejercicio poco menos que de nostalgia cinematográfica. Cierto es que una lectura somera de sus obras pueda llevar a pensar que éstas pertenecen a una forma de concebir el hecho fílmico (como sistema de producción artística, como modelo narrativo, como experiencia estética) que cabe recluir ya en el pasado cultural del siglo XX, y que parece haber desaparecido para siempre. Valoraciones personales aparte, resulta incontestable que el paso del tiempo las ha colocado inadecuadamente en un lugar marginal, algo que no ocurre con ciertos filmes criminales, fantásticos, del Oeste o terroríficos, que han pasado a formar parte del imaginario popular colectivo bajo la forma del ´espacio mítico´, y su figura tampoco parece haber resistido, un tanto injustamente, cl embate de la autoría que ha colocado a otros directores (a veces, actores-directores) de comedia como Charles Chaplin, Buster Keaton, Ernst Lubitsch, Billy Wilder -que no en balde ha sido comparado con Dios- o incluso Frank Capra o los hermanos Marx en ese sacro altar del Olimpo cinematográfico.